domingo, 19 de febrero de 2012

En busca de soCiego

     Dicen por ahí que mientras más buscas al amor menos se encuentra. Esto fue tan solo una teoría la primera vez que lo escuché, era algo como tan general que no entraba en mi cabeza, de grandes proporciones por cierto. ¿Cómo una persona puede encasillarse en que se resiste al amor solo porque considera que pensándolo nunca lo encontrará?
     Luego de analizar en profundo el tema llegué a una conclusión: Las personas somos diferentes, cada una actúa como es; en mi caso sostuve la idea de ponerme un objetivo y cumplirlo, soy fiel a que “mientras más lo pensás mas te esforzás por conseguirlo”. Tras pasar un tiempo tratando de encontrar, a lo que la jerga popular llama “media naranja”, no pude hacer que mi objetivo se cumpla. Esto me estaba volviendo loco, eran tantas las ansias, la emoción y las expectativas de poder disfrutar mis buenos y malos momentos acompañado que se volvía insoportable la cuestión. Mi remedio fue olvidarme por completo de esa osadía.
     No sé cómo pasó, ni dónde, ni cuándo y mucho menos tengo un por qué a todo lo que me sucedió después. Mientras dormía pude visualizar a esa mujer que tanto había pensado, con sus cabellos dorado, si piernas altas y brillantes, sus ojos miel y sus manos delicadas que parecían las de una muñeca a punto de estrenarse. En su rostro se podía apreciar su ángel, su carisma y la simpleza que tiene una persona del interior; cálida, carnal, y mucho amor para dar. El punto fue que esa mujer era mucho más grande que yo en ese momento.  No podía encontrar la razón por la que pasaba tal cosa. Ese día desperté con lágrimas en los ojos con una sensación de felicidad y descontento a la vez, lo primero, por haberla visto casi tan real, y lo segundo porque solo fue un sueño.
     Mi alegría fue desapareciendo lentamente mientras pasaba el tiempo; ni la encontraba, ni siquiera la podía soñar nuevamente. Así fue que decidí resignarme al amor que tanto había pensado y proyectado, para poder disfrutar de lo que llenaba mi vida: mi trabajo y mi familia, por la cual había apostado sin importar mí pasado con aquel amor que había soñado alguna vez.
     Hoy estoy acostado mirando a la mujer con la que me casé, tuve hijos y vengo teniendo una vida llena de sorpresas y alegrías. Hoy me di cuenta que aquella frase que escuché hace un tiempo atrás no era solo una teoría, sino que es la verdad, por algo mis mayores me lo decían. Hoy me di cuenta que buscando al amor nunca podrás encontrarlo ni mucho menos disfrutarlo. Hoy me di cuenta que aquella mujer de mis sueños duerme todos los días junto a mi lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario