domingo, 10 de noviembre de 2013

Me harté del arte.

   Fuerte cosquilleo en mis adentros denota clara sensibilidad del momento.
Vidas paralelas marchando hacia un mismo destino.
Encuentro de diversas almas manifestándose.
Energía que cautiva. Tiempo congelado.
Los niños se divierten sin saber dónde están parados, son libres, son niños.
Jóvenes en busca de encontrarse a sí mismos generan un torbellino de creatividad.
Sentidos en modo ON. Todo sucede por dentro, una caricia al alma.
Breves silencios dejan apreciar el sonido de lo espontaneo, de lo puro.
Afuera llueve. Nunca nadie apreció tanto las lágrimas del cielo caer.
Serán de emoción. Grato sentimiento al que llegamos.
Hacía tanto no me paraba a observar la vida. Hoy no es el momento tampoco.
Solo veo risas, solo veo simpatía, solidaridad y simpleza.
Puedo ver también el amor que nos envuelve. Digo amor porque estoy en
una casa ajena pero un sentido de pertenencia me acoja.
Los rincones de este hogar se pelearán por contar lo que atrás de ellos se esconden.


Es que de eso se trata el arte, de un instante que pinta de rosa la vida ordinaria.

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