Necesito saber el
potencial que llevo dentro. Necesito crear, sacar ese algo interno que perturba
y pide a gritos salir. Todo está repetido y se puede adquirir en cualquier góndola
virtual, en diversos packs. Eso que crees haber encontrado, está hecho, reproducido
una y mil veces; remixado en cantidades infinitas.
Desde los tiempos en que no pasábamos el metro
de altura nos inculcaron normas, reglas, puntos de vistas y todo un moldeado
pre establecido por la sociedad en que vivimos.
Es que algo se encuentra latente, lo sé. Hay
algo que nos mantiene alertas y que nos hará trascender. Sucede que esa
palabra, “trascender” significa sacrificio, significa sudor, ver las cosas de una manera totalmente ajena a
lo que la masa puede llegar a ver. Estamos sumergidos en lo conocido, en lo
vulgar, en lo fácil y entretenido.
Sobran motivos para tocar la sensibilidad
de los espectadores; sin embargo todo parece ser una figurita más del álbum que
empezamos a completar desde que tenemos uso de conciencia. No divisamos aun que
ese cuadernillo puede ser mucho más que un recuerdo guardado en el primer cajón
de la mesita de luz. Ese álbum de repente puede resultar ser algo magnifico,
grandioso, espectacular y glorioso. No obstante le damos un uso que termina siendo
algo no más que un tope para que la puerta no golpee tan fuerte al cerrarse, o
puede ser el mejor avivador de fuego para un asado con los amigos. ¿Y lo que
connota qué? ¿Qué esconde atrás de simples pegatinas? Esconde recuerdos,
esconde diversión, vivencias, calle; esconde tal vez un estilo de vida, que se
pierde con un mal empleo de eso que tenemos en nuestras manos, en el hipotético
caso de que lleguemos a verlo.
Me encuentro
cansado de los intentos fallidos. Solo o acompañado todo resulta no llegar a la
concreción. Es algo tan personal y tan interno que no es posible describirlo
con palabras. Basta con una simple mirada de descontento, a la espera de algo,
que nunca llega..
Se trata de la búsqueda interminable de
transmitir, de gustar, de dejar una marca impregnada en la cabeza de otro ser.
Es crecer, aventurarse.
Mientras más pasa el tiempo, mas me doy
cuenta que no se trata de una buena idea, solo basta con la realización de algo
que parece abstracto, pero resulta tan personal que cada espectador puede
rellenar el espacio en blanco de acuerdo a los sucesos que han ocurrido a lo
largo de su vida. De eso hablamos cuando hacemos referencia al conjunto de
figuritas y su connotación.
Mi concepción de la vida me dice que hay dos
etapas que deben cumplirse. Hay una etapa para aprender, nutrirse, admirar,
aplaudir o criticar, pero no hacemos más que ver cosas ajenas. La segunda etapa
consiste en crear, llevar a su máximo potencial aquello que nos perpetúa en la
psiquis de cada uno. Se necesita de un proceso de entendimiento, de
conocimiento a sí mismo, de aspiraciones, estados de ánimos. Frustraciones y
éxitos son ingredientes básicos de este menú.
Tal vez si empezamos a confiar un poco más en
nuestra capacidad receptiva y creadora, podemos llegar a concretar algo que
será aplaudido por muchos, y sobre todo envidiado por la mayoría. Tal vez si
nos atrevemos a romper barreras podamos gozar la dicha de triunfar, avanzar,
volver a aprender. Pero sobre todo, para bien del ser humano, es necesario
transcender.
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